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Delito de desobediencia por negarse a hacer prueba de alcoholemia

DELITO DE DESOBEDIENCIA POR NEGARSE A HACER PRUEBA DE MEDICION DE ALCOHOLEMIA

La negativa a la práctica de la segunda prueba de medición de alcoholemia debe ser calificada como constitutiva de un delito contra la seguridad del tráfico del artículo 383 del Código Penal, que castiga con las correspondientes penas al conductor que, requerido por el agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas,

Dice el Art 383 del Código Penal.

El conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a que se refieren los artículos anteriores, será castigado con la penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años”.

La Sentencia 1/2002 describe un caso de desobediencia por negarse a realizar la prueba del alcohol. En este caso el acusado tuvo un accidente de tráfico y presentaba algunos signos de ingesta alcohólica. En primera instancia se absuelve del delito contra la seguridad del tráfico y se condena por el delito de desobediencia. Reproducimos por su interés parte de la la Sentencia nº 1/2002 de TS, Sala 2ª, de lo Penal, 22 de Marzo de 2002

Desobeciencia a la autoridad por negarse a hacer prueba de alcoholemia
Desobeciencia a la autoridad por negarse a hacer prueba de alcoholemia


En un accidente de trafico, la Guardia Civil observa que el conductor tiene halitosis alcohólica y ligera falta de equilibrio en la deambulación, le requirió para la práctica de la prueba de alcoholemia, informándole de sus derechos, así como sobre la forma en que habría de llevarse a cabo la misma y sobre sus posibles responsabilidades penales, por desobediencia grave a los agentes de la autoridad, caso de negarse a ello.

Tras dicha información, el acusado se sometió a la prueba de muestreo, practicada con un aparato manual, que arrojó un resultado de 1 miligramo de alcohol por litro de aire espirado, por lo que fue informado de que habría de someterse a una nueva medición a practicar con un aparato de precisión de infrarrojos evidencial para lo que se requirió la presencia del Equipo de Atestados, que disponía del mismo. Mas, personado dicho equipo, el acusado -que, en todo momento, se mostró educado y colaborador con los agentes- se negó rotundamente a que se le practicara esta segunda medición,


- [H2 DELITO DE DESOBEDIENCIA A LOS AGENTES DE LA AUTORIDAD DEL 380 DEL CP EN CASO DE NEGARSE A PRUEBA DE ALCOHOLEMIA]-
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- En cuanto al delito de desobediencia a los agentes de la autoridad del art. 380 del Código Penal ( Actualmente 383 tras la reforma de 2007 ) , del que también se acusa al Sr. Paulino , debemos reiterar cuanto ya dijimos acerca del mismo en nuestra sentencia de fecha 9 de diciembre de 1.999, tanto respecto al carácter doctrinalmente polémico de esta figura penal, introducida en nuestro ordenamiento jurídico por el Código Penal de 1.995, como sobre el reconocimiento de su constitucionalidad por el Tribunal Constitucional (v. sª del Pleno, de 2 de octubre de 1.997), y respecto de los casos en que la negativa a la práctica de las pruebas de alcoholemia por parte de los conductores requeridos al efecto por los agentes de la autoridad, rebasando el ámbito del Derecho administrativo sancionador, tiene entidad suficiente para alcanzar el propio de la infracción penal: supuestos de negativa a someterse a estas diligencias por parte de conductores implicados en un accidente de circulación o que conduzcan con síntomas que permitan razonablemente presumir que conducen bajo la influencia de bebidas alcohólicas -v. art. 21.1 y 2 del Reglamento General de Circulación .

Todos los conductores de vehículos tienen la obligación de someterse a "las pruebas" que se establezcan para la detección de las posibles intoxicaciones por alcohol (art. 12.2 del Texto Articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial). Obligación que se regula detalladamente en los artículos 20 y siguientes del Reglamento de Circulación (R.D. 13/1992, de 17 de enero). Tales pruebas -como se dice en el art. 22 del Reglamento citado- "consistirán, normalmente, en la verificación del aire espirado mediante etilómetros que, oficialmente autorizados, determinarán de forma cuantitativa el grado de impregnación alcohólica de los interesados"; precisándose luego -en el art. 23 del citado Reglamento- que "si el resultado de la prueba practicada diera un grado de impregnación alcohólica superior a 0'5 gramos de alcohol por litro de sangre, o a 0'25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado -como es el caso- (...), el agente someterá al interesado, para una mayor garantía y a efectos de contraste, a la práctica de una segunda prueba de detección alcohólica por aire espirado, mediante un procedimiento similar al que sirvió para efectuar la primera prueba, de lo que habrá de informarle previamente" (el subrayado es nuestro) -exigencia, esta última, cumplida también en el presente caso-.

Llegados a este punto, es preciso poner de manifiesto la obligación que el conductor tiene de someterse a esta segunda diligencia, si concurren las circunstancias reglamentarias precisas para ello -como sucede en el presente caso-, y que su negativa hace que su conducta deba considerarse incluída en el tipo penal del art. 380 del Código Penal , pues entenderlo de otra forma, considerando que el conductor queda exento de responsabilidad penal sometiéndose únicamente a la primera diligencia, implicaría un verdadero fraude legal, por cuanto -dadas las características de los etilómetros con los que se practican las denominadas pruebas de muestreo- podría cuestionarse el resultado obtenido con ellos con lo que, en la práctica, devendría absolutamente ineficaz la norma legal.

Es preciso concluir, por todo lo dicho, que la negativa a la práctica de la segunda prueba de medición de alcoholemia debe ser calificada como constitutiva de un delito contra la seguridad del tráfico del artículo 380 del Código Penal , que castiga con las correspondientes penas al conductor "que, requerido por el agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas (...)" (el subrayado es nuestro), que es precisamente lo que ocurrió en este caso, en el que el acusado tuvo un accidente de tráfico y presentaba algunos signos de ingesta alcohólica.

CUARTO

- Del anterior hecho delicitvo, es responsable, en concepto de autor, el acusado, por haber realizado personalmente la conducta típicamente prevista en el precepto penal citado en el fundamento jurídico anterior (art. 28 del C. Penal).

QUINTO

- En la conducta enjuiciada, no es de apreciar la concurrencia de ninguna circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal. Concretamente, no concurre la atenuante 2ª del artículo 21 del Código Penal ("actuar el culpable a causa de su grave adicción a las sustancias mencionadas en el número 2º del artículo anterior" -entre ellas las bebidas alcohólicas-), porque, como ya se ha dicho, la prueba practicada no ha permitido a este Tribunal conocer con la certeza necesaria para el debido enjuiciamiento de la conducta del acusado el grado de impregnación alcohólica del mismo el día de autos y, por otra parte, su comportamiento con los agentes de la Guardia Civil -como se dice en el factum de esta resolución- fue en todo momento educado y de colaboración con ellos; por lo que de todo ello no cabe inferir una alteración de sus facultades mentales que pudiera considerarse jurídicamente relevante.

SEXTO

- El artículo 380 del Código Penal castiga la conducta que en el mismo se describe con la pena prevista para el delito de desobediencia grave del artículo 556 del mismo Código que es la de "prisión de seis meses a un año".

Al no apreciarse en la conducta del acusado la concurrencia de ninguna circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal (art. 66.1ª C.P. ), este Tribunal, teniendo en cuenta la entidad del hecho enjuiciado, la personalidad del acusado y la conducta observada por el mismo con los agentes de la Guardia Civil que intervinieron en el hecho enjuiciado, estima procedente la imposición de la pena mínima legalmente prevista; optando como pena accesoria por la de inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo (art. 56 C.P. ).

Si usted o alguien de su familia o un conocido ha sido imputado o tiene una problemática de carácter penal por desobediencia en caso de ser conminado a realizar una prueba de alcoholemia, llámenos lo antes posible, para que nuestros abogados penalistas puedan conocer sus circunstancias y en función de ellas trazar la estrategia procesal y penal que mejor defienda sus derechos. Rellene el formulario adjunto y nos pondremos en contacto con usted urgentemente o si lo prefiere llámenos en cualquier momento al 902 877 807, o mande un mail a info@abogapenal.com y nuestros abogados penalistas se pondrán a su disposición inmediata.

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